Dicen que una persona no se define por su nombre, ni por su edad... ni por su color de piel, ni por su peso, ni por su profesión u ocupación... ni por su ingreso mensual o la cantidad de viajes al año... ¿Qué define la esencia de una persona? ¿Qué me define a mí como Alter? ¿Vainilla o chocolate? ¿Cola negra o blanca? ¿arroz o fideos? ¿Mickey o Donald? ¿McDonald's o Bembos? ¿Britney o Christina? ¿Extasis o cocaína? ¿Pisco o vino? ¿Cumbia o sala? ¿Magaly o Gisela? ¿Callas o Sutherland? ¿Escaleras o ascensor? ¿Taxi o bus? ¿Playa o piscina? ¿Cortinas o persianas? ¿Pollo o atún? ¿Krishna o Budha? ¿Resurreción o encarnación? ¿Goma o masking tape? ¿Amor o deseo? ¡BASTA!
Lamentablemente a mí la hipocrecía me brota por los poros, y admítelo Alter, estás siendo hipócrita. Porque no te importa la esencia de las personas. Porque eres demasiado egocéntrico para que te interese y porque, finalmente, no era eso de lo que querías hablar. Así que, botón de rewind y volvemos al punto importante: ¿Qué ME define?
Si me soltaran la pregunta de pronto, cogiéndome de sorpresa mientras imagino cómo la cabeza del profesor de civil explota en mil pedazos y embarra las paredes de sangre y las caras de los alumnos se llenan de sus sesos y cómo las niñas lindas del salón empiezan a gritar y los depravados se regodean en la carne, quizás en ese momento contestaría entre carcajadas "Mi moral. Mi moral me define". Falso, falso, falso.
Si me lo preguntaran mientras veo el noticiero de las diez y deseo con todas mis fuerzas que la notica del día fuera 'Soprano de fama internacional, Sarah Brightman visitará Lima como parte de su último tour! La cantante británica ofrecerá el concierto del año acompañada de un joven peruano (entiéndase yo) con quien cantará a dúo', quizás entonces contestaría "Mis sueños. Mis sueños me definen". Faux, faux, faux.
Es que la mentira aflora así, rápidamente, un reflejo de supervivencia, de hipocresía, de protección automática.
Pero si me hicieran esta pequeña, inocente pregunta mientras un extraño se encuentra dentro de mí y estrujo fuertemente las sábanas tratando de aferrarme a la cama entonces sin duda diría "Mi trabajo. Me define mi trabajo". Y ¡bingo! Porque esa es la verdad. Porque por más que quiera negarlo, es mi profesión la que me condiciona, me limita, me absorbe, me condena, me libera, me regocija y finalmente, me define.
No por favor, no cometas el error, que no soy un puto. Soy (y me valdré para esto de una bella expresión acuñada por cierta autoproclamada reina del pop) un "love technician", un técnico de amor. Un poco de placer es fácil de conseguir, si hay dudas pregúntenselo a Amelie. Y brindar placer sexual a cambio de dinero es ser un puto. Yo... quiero pensar que puedo ofrecerte algo más que 15 minutos o media hora de satisfacción. Al menos, así piensan mis amantes (que cilentes suena demasiado frío).
Son casi las 9 de la noche. A las diez vendrá por mí Carlos. Él es... bueno ya tengo un tema para el prózimo capítulo. Ahora debo ducharme, alisarme el cabello, perfumarme, ponerme un par de blue jeans de esos que resaltan todos (y me refiero a todos) tus atributos, una cafarena blanca y la pièce de resistance, un par de lentes. Sí, lentes. Lentes de lectura. Ahórrate la pregunta, una regla que no hay que olvidar es que no se juzga ni se pregunta porqué al... cliente.
Entonces, ¿cuál es la moraleja de esta historia? Pues...
jueves, 25 de septiembre de 2008
Se ofrece
No soy de los que suelen seguir la corriente. Al contrario, soy de los salmones que tercos nadan en contra. Tampoco suelo seguir a la manada. Es cuestión de supervivencia supongo, andar en grupo y balar todos a la vez, pero ni el grupo ni la supervivencia me interesan demasiado.
Y sin embargo, me encuentro a mi mismo comprando un pantalón que se pega a la piel como si de ello dependiera su existencia, peinando mi cabello hacia un lado aunque mi campo visual se reduzca en un 80%, moviendo al ritmo de la última tonada bailable de ku-ku-ku-kumbia!!!... cediendo, finalmente ante la manada (o el grupo... para que no se sientan ofendidos).
La misma historia con los blogs. Un blog? YO?! Ni muerto!!! Qué patético!!! Tanda de desadaptados, sin vida social ni intereses, abandonados y repudiados seguramente, cerdos granudos o escuálidos con brackets, formas humanas cuyo único contacto es posible a través de la seguridad que pueda brindar la pantalla de un monitor. Y ahora... aquí me tienen! Escribiendo un blog!!!
Y... de qué escribiré?! Pues... aún no lo sé. No sé cuánto de mí estoy dispuesto a revelar por el simple hecho de hacerlo, si bien el fascinante mundo de la web ofrece cierta protección. Ya veremos.
Y sin embargo, me encuentro a mi mismo comprando un pantalón que se pega a la piel como si de ello dependiera su existencia, peinando mi cabello hacia un lado aunque mi campo visual se reduzca en un 80%, moviendo al ritmo de la última tonada bailable de ku-ku-ku-kumbia!!!... cediendo, finalmente ante la manada (o el grupo... para que no se sientan ofendidos).
La misma historia con los blogs. Un blog? YO?! Ni muerto!!! Qué patético!!! Tanda de desadaptados, sin vida social ni intereses, abandonados y repudiados seguramente, cerdos granudos o escuálidos con brackets, formas humanas cuyo único contacto es posible a través de la seguridad que pueda brindar la pantalla de un monitor. Y ahora... aquí me tienen! Escribiendo un blog!!!
Y... de qué escribiré?! Pues... aún no lo sé. No sé cuánto de mí estoy dispuesto a revelar por el simple hecho de hacerlo, si bien el fascinante mundo de la web ofrece cierta protección. Ya veremos.
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