jueves, 25 de septiembre de 2008

Se ofrece

No soy de los que suelen seguir la corriente. Al contrario, soy de los salmones que tercos nadan en contra. Tampoco suelo seguir a la manada. Es cuestión de supervivencia supongo, andar en grupo y balar todos a la vez, pero ni el grupo ni la supervivencia me interesan demasiado.

Y sin embargo, me encuentro a mi mismo comprando un pantalón que se pega a la piel como si de ello dependiera su existencia, peinando mi cabello hacia un lado aunque mi campo visual se reduzca en un 80%, moviendo al ritmo de la última tonada bailable de ku-ku-ku-kumbia!!!... cediendo, finalmente ante la manada (o el grupo... para que no se sientan ofendidos).

La misma historia con los blogs. Un blog? YO?! Ni muerto!!! Qué patético!!! Tanda de desadaptados, sin vida social ni intereses, abandonados y repudiados seguramente, cerdos granudos o escuálidos con brackets, formas humanas cuyo único contacto es posible a través de la seguridad que pueda brindar la pantalla de un monitor. Y ahora... aquí me tienen! Escribiendo un blog!!!

Y... de qué escribiré?! Pues... aún no lo sé. No sé cuánto de mí estoy dispuesto a revelar por el simple hecho de hacerlo, si bien el fascinante mundo de la web ofrece cierta protección. Ya veremos.

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